¿Cuál es la primera imagen que te viene a la mente cuando piensas en un paraíso del Mar Egeo? Con toda probabilidad, esa representación luminosa se parecerá a una de las más de 300 playas de Creta. Con un total de 1000 kilómetros de costa, sus enclaves costeros convierten a la mayor de las islas griegas en uno de los mejores destinos del Mediterráneo para disfrutar de unas vacaciones de sol y mar. Allí, mecido por sus paisajes, tu lado más hedonista se sentirá comprendido y conectado al aquí y ahora, gracias a la vibración única de las calas de roca y los arenales cretenses. 

Siempre habrá una nueva sorpresa aguardando junto a la orilla o una experiencia única esperándote entre el oleaje. Incluso puede que, con la contemplación del horizonte, una parte de ti también se vuelva infinita. Porque, en la isla de Creta, las playas parecen no acabar nunca. La siguiente selección te ayudará a situarte. Tenla a mano durante tus vacaciones para no perderte (o todo lo contrario).

Playa de Falassarna

Leer más

Playa privada de Lianos Kavos

Leer más

Playa de Rethymnon

Leer más

Playa de Balos

Leer más
un cuerpo de agua con rocas a su alrededor

Playa de Seitan Limania

Explorar los alrededores de Chania, Creta y sus playas también te dará la oportunidad de conectar con ese toque de aventura algo alternativo que, en ocasiones, le pides a tus vacaciones de relax. A la remota Playa de Seitan Limania se llega por un camino pedregoso y serpenteante, que discurre entre paredes verticales de roca; y tras pasar por una zona de abundante vegetación mediterránea (asegúrate de llevar el calzado adecuado cuando la visites, ya que el último tramo deberás salvarlo a pie). Con forma de rayo o de zigzag, esta diminuta cala excavada en un cañón por el paso del tiempo y la acción del oleaje destaca por su paz envolvente, ya que se localiza alejada de los circuitos habituales y el acceso sólo es apto para los viajeros más intrépidos. Piensa que está entre las playas de Creta más recónditas y, tal vez por eso, también entre las más bellas. Cuando llegues, te sorprenderá el intenso color azul de sus aguas. 

Un barco navegando en el mar

Playa de Kedrodasos

¿Por qué Creta y sus playas son tan magnéticas? ¿Qué tiene la isla griega que tanto atrapa a los apasionados del mar y del slow life? Quizás, las respuestas a estas preguntas se te desvelarán durante tu visita a la Playa de Kedrodasos, donde la práctica de deportes acuáticos como el buceo, el paddle surf o el kayak queda enmarcada, a modo de cuadro en movimiento, dentro de una arboleda de alrededor de 110 hectáreas de extensión única en el mundo.

Este bosque encantado junto a la costa alberga una de las mayores poblaciones de enebros retorcidos del Mediterráneo (Juniperus oxycedrus). Los árboles dominan un paraje idílico donde también abundan las rocas redondeadas y suaves, con múltiples recovecos para acampar, pasear y pasar la noche al aire libre bajo un cielo cubierto de estrellas. En la Playa de Kedrodasos está permitido el nudismo. Eso sí, es obligatorio respetar la naturaleza, ya que los enebros retorcidos son plantas muy frágiles y que, por tanto, se pueden ver fácilmente afectadas por las perturbaciones en su hábitat.

una persona de pie en una playa

Playa de Triopetra

La Playa de Triopetra se ubica en la parte suroeste de la isla de Creta. Su nombre es el reflejo lingüístico de las tres rocas doradas (petra significa piedra en griego, mientras que tri es el prefijo que indica la triplicidad de algo) que sirven de puerta de entrada al arenal. Sus aguas tranquilas y poco profundas, igual que las de una piscina natural salada, invitan a bucear y a hacer esnórquel; mientras que su atmósfera vibrante y relajada resulta ideal para tomar el sol en plena armonía cuerpo-mente, dejando que las horas transcurran lentas junto al Mar Mediterráneo. Puedes incluso llevarte una mochila equipada para pasar el día entero en la playa. O, si lo prefieres, lanzarte a recorrer los alrededores improvisando rutas de senderismo. Muy cerca se localiza el Desfiladero de Kourtaliotiko, una de las maravillas naturales de Creta, que cuenta con sus propias cataratas y una abundante vegetación donde sobresalen las palmeras.

Ahora que ya sabes algo más acerca de las playas más bonitas de Creta y sus personalidades únicas, el siguiente paso es vivirlas con los cinco sentidos. En efecto, tal vez no puedas recorrer sus más de trescientos enclaves costeros, pero sí la totalidad de tu propia presencia en la isla mientras te encuentras contigo mismo por el camino.